Arcángel Gabriel, el mensajero de Dios

Posted on diciembre 23, 2008. Filed under: Salud, Dinero y Amor |

Anunció a la virgen María que ella daría a luz a Jesús, el hijo de Dios,  pero también cumplió otras misiones celestiales

Su nombre en hebreo significa la fuerza de Dios y es uno de los tres arcángeles principales, junto con Rafael y Miguel,  dentro de las religiones judía, cristiana e islámica, por lo que es el más venerado en estas congregaciones religiosas que, sin embargo,  difieren tanto en su concepción de lo divino. 

En el cristianismo su nombre se asocia con la Anunciación, una de los más hermosos episodios en el Nuevo Testamento, mientras los musulmanes creen que reveló a Mahoma el Corán y, en el Apocalipsis sopla el cuerno que anuncia el Día del Juicio Final.

Además encabezó la lucha celestial mediante la cual Satanás y sus seguidores fueron expulsados del cielo.

Es, por esta razón, que en muchas obras de arte se le representa con una espada luchando contra las fuerzas oscuras o sus segudores.

En otras ocasiones es dulce y protege a los que creen en Dios, sus mensajes son de esperanza. Aunque también aparece en el Apocalipsis, cuando se acaban los tiempos y llega el día del Juicio Final.

Como puede observarse, las apariciones de Gabriel son múltiples por lo que, a continuación, intentamos reseñarlas, con todo el respeto que merecen las confesiones religiosas, para una mejor comprensión sobre este arcángel, catalogado como el mensajero de Dios.

San Juan Bautista

En tiempos de Herodes, rey de Judea, habia un sacerdote llamado Zacarias, del turno de Abias. Su mujer era de la descendencia de Aarón y se llamaba Isabel.

 Ambos eran realmente buenos ante Dios y llevaban una conducta intachable en conformidad con todos los mandamientos y ordenes del Señor.

Pero no tenían hijos, porque Isabel era estéril; además, eran ambos de avanzada edad.

Sucedió pues, que, mientras él estaba de servicio delante de Dios, según el orden de su turno., le toco en suerte, conforme a la costumbre litúrgica, entrar en el santuario del Señor para ofrecer el incienso. Y mientras ofrecía el incienso, todo el concurso del pueblo se encontraba afuera, orando.

Entonces se le apareció el Ángel del Señor, puesto en pie, a la derecha del altar del incienso. Zacarías, al verlo, se turbo y le invadió el miedo. Pero el ángel le dijo:
 
"No temas, Zacarías que tu oración ha sido escuchada: tu esposa Isabel te dará un hijo, al que llamarás Juan. Para ti será motivo de gozo y alegría, y muchos se alegraran de su nacimiento. Porque será grande a los ojos del Señor; jamás beberá vino ni bebida embriagante, estará lleno del Espíritu Santo desde el seno de su madre, hará que muchos hijos de Israel vuelvan al Señor, su Dios, e irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer que el corazón de los padres vuelva hacia los hijos. y que los rebeldes vuelvan a la sensatez de los buenos, a fin de preparara al Señor un pueblo bien dispuesto."

Entonces Zacarías dijo al ángel: "¿En qué conoceré esto? Porque yo ya soy viejo, y mi mujer de avanzada edad."

El ángel le contestó:

"Yo soy Gabriel, el que está en la presencia de Dios y he sido enviado para hablar contigo y anunciarte esta buena noticia. Pero mira, te vas a quedar mudo y sin poder hablar hasta el día en que se realicen estas cosas, por no haber creído en mis palabras, las cuales se han de cumplir a su tiempo."

La Anunciación

 

En el Evangelio de Lucas, Gabriel revela a los judíos, fariseos y al sacerdote Zacarías que Juan el Bautista nacerá de la esposa de Zacarías, Isabel (1:5-20) y visita a la prima de Isabel, María, anunciándole que ella dará a luz a un niño al que pondrá de nombre Jesús. (1:26-38),

El primer capítulo del  Evangelio de San Lucas relata el episodio de la Anunciación de la siguiente manera:

“Fue enviado por Dios el ángel Gabriel, a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen, comprometida en matrimonio con un hombre llamado José. El nombre de la virgen era María”.

(Se debe tener en cuenta que en la antigua Judea, meses antes de casarse, los novios firmaban un compromiso de matrimonio, para que el esposo pudiera dedicarse tranquilamente a preparar su próximo hogar, sin peligro de que después la prometida ya no se casara con él.)

“Y llegando el ángel a donde ella estaba le dijo: Salve María, llena de gracia, el Señor es contigo”

Ella se asustó, pero el ángel le dijo: No temas María, has hallado gracia delante de Dios.

Y María dijo: He aquí la esclava del Señor: hágase en mí según tu palabra.

 

Las otras misiones

 

En la Biblia se menciona que, durante la cautividad de los judíos en Babilonia, Daniel reflexionaba sobre el significado de varias visiones que ha experimentado en el exilio, cuando Gabriel se le aparece.

“Entonces él se me acercó. Yo me asusté, y me incliné hasta tocar el suelo con la frente, pero él me dijo: "Hijo de hombre, ten en cuenta que esta visión se refiere al fin de los tiempos"… (Daniel 8:15-17)

Mientras tanto en el Talmud aparece como el destructor de las huestes de Senaquerib "armado con una afilada guadaña que existe desde la Creación".

También se dice que  mostró a José el camino , previno a la reina Vasti de aparecer desnuda frente al Rey Ahasuerus y sus invitados, y fue uno de lo ángeles que enterró a Moisés.

Según el judaísmo, es  la voz que le dijo a Noé que salvase a dos animales de cada especie en su arca antes de la gran inundación.

Asimismo, es  la voz invisible que dijo a Abraham que no era necesario que sacrificase a su hijo Isaac; la fuerza invisible que luchó con Jacob, y la voz de la zarza ardiente.

En el Islam

 

En la tradición islámica se coloca al ángel Gabriel, que en árabe se llama Yibrīl en un puesto privilegiado, al considerarse que fue  el medio a través del cual Dios designó a Mahoma como su profeta para que revelase el Corán.

Su nombre causa tanto respeto que al decir su nombre o referirse a su presencia,  los musulmanes repiten: "la paz sea con él”.

Asimismo los musulmanes creen que acompañó a Mahoma en
su ascensión al cielo y que desciende a la Tierra en la noche del Laylat al-Qadr ("La Noche del Destino"), en los últimos diez días del sagrado mes del Ramadán en el calendario islámico.

Arcángel

 

Las Iglesias Católica, Ortodoxa y algunas protestantes, junto con el Islam, lo consideran arcángel por ser junto con Miguel y Rafael, los únicos ángeles con nombre, y encargados de llevar misiones importantes.

En la tradición Bíblica, es a veces considerado como el ángel de la muerte o uno de los mensajeros de Dios.

En el Islam, a Gabriel se le considera también como uno de los principales mensajeros de Dios pero difiere de títulos que se le otorgan en otras religiones (por ejemplo, el ángel de la muerte en el Islam es Azrael y no Gabriel).

Además es quien vigila la entrada del Edén, para evitar que entren los descendientes de Adán y Eva, aunque hay algunos que afirman que quien vigila es el Arcángel Miguel.

Mormones

En la teología de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (mormones) se sostiene que el ángel Gabriel y el patriarca Noé son el mismo individuo.

Por lo tanto, se asevera que el nombre de este personaje en vida mortal fue Noé y Gabriel su nombre celestial.

Angeología y ocultismo

 
De acuerdo a esas vertientes, Gabriel es a veces asociado al color Azul, a la dirección Oeste, o al elemento Agua; su caballo se llama Haizum.

Es definido de muchas formas, entre ellas como el ángel de la anunciación, resurrección, misericordia, venganza, muerte y revelación.

Además,  ha sido identificado por distintas fuentes como uno de "los siete arcángeles que se encuentran en la presencia de Dios".

En la tradición del Qabalah Hermética, Gabriel es uno de los cuatro arcángeles invocados durante el Menor, Mayor y los rituales del Supremo Pentagrama.

En el zodiaco está asociado con Cáncer.

Se considera que puede ayudamos a expresar nuestra verdad abierta y honestamente a respetar y honrar nuestra individualidad; a atender nuestra intuición y nuestra voz interior.

Nos guía a liberar nuestro niño interior con palabras de ternura y amor. Su mano guiadora está siempre ahí para proteger lo que hay de natural y puro en nuestro interior.

En la angeología, Gabriel nos ayuda a encontrar la sabiduría que hay en nuestros cuerpos físicos, y a conocer nuestras verdades personales. Respeta la individualidad absoluta de cada persona.

Nos impulsa a vivir fielmente nuestras verdades, honrando nuestros talentos y dones, así como a encontrar el coraje necesario para vivir a partir de ese conocimiento profundo de nuestro interior que respeta nuestras capacidades otorgadas por Dios.

Gabriel también puede ayudamos a conseguir desarrollar nuestros dones individuales y a expresarnos plenamente, ilumina el camino hacia la verdad del interior de nuestros corazones.

 

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