Apenas nació Jesús fue perseguido a muerte

Posted on diciembre 25, 2008. Filed under: Salud, Dinero y Amor |

Era el Mesías esperado,  la esperanza de justicia social, por lo que Herodes paranoico ordenó su asesinato.

Nació en un humilde pesebre, venerado por los más pobres de esa época, los pastores nómades, y después los Reyes Magos, pero su llegada como Redentor hizo temblar a Herodes El Grande, quien ordenó su muerte, cuando Jesús era tan solo un recién nacido,  en brazos de sus padres, San José y  la Virgen María.

El conmovedor episodio de la huida de la Sagrada Familia a Egipto, es relatado en el Evangelio de San Mateo, después de que Herodes se entrevistase con los Magos a quienes pidiera le comunicaran dónde había nacido el Mesías “para ir a adorarle”, vieja táctica que siguen empleando los tiranos de todos los tiempos para eliminar a quienes se cruzan en su camino.

Los Magos y Herodes

Evangelio de San Mateo (Cap.2, vers. 1-12)

  
Fue nacido Jesús en Belén de Judea en días del rey Herodes, unos magos vinieron del oriente a Jerusalén.  Y diciendo: ¿Dónde está el Rey de los Judíos, que ha nacido? porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.

Y oyendo esto el rey Herodes, se turbó, y toda Jerusalén con él. Y convocados todos los príncipes de los sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo.

Y ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta:
Y tú, Belén, en tierra de Judá, no eres muy pequeña entre los príncipes de Judá; Porque de ti saldrá un pastor, que apacentará a mi pueblo Israel.

Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, entendió de ellos diligentemente el tiempo del aparecimiento de la estrella; Y enviándolos a Belén, dijo: Andad allá, y preguntad con diligencia por el niño;y después que le hallareis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore.

Y ellos, habiendo oído al rey, se fueron: y he aquí la estrella que habían visto en el oriente, iba delante de ellos, hasta que llegando, se puso sobre donde estaba el niño. Y vista la estrella, se regocijaron con muy grande gozo.

Y entrando en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, le adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron dones, oro, incienso y mirra.

Y siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen al rey Herodes,
se volvieron a su tierra por otro camino.

La huida a Egipto

 

El temor de perder el trono que usurpaba, desquició a Herodes, quien ordenó asesinar al niño Jesús, decisión  que compartían con su silencio cómplice los ricos, saduceos y fariseos que preferían vivir a la sombra del yugo romano antes que perder sus privilegios y bienes materiales.

El tirano que se preciaba de construir grandes obras públicas sabía que era odiado por el pueblo judío, las grandes mayorías no privilegiadas.

El evangelista Mateo (2, 13-15) nos relata este suceso de la siguiente manera:

"Después de la partida de los magos,el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo. José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto. Allí permaneció hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por medio del profeta: Desde Egipto llamé a mi hijo."

¿Por qué a Egipto?

 

La huida a Egipto es uno de los pasajes que algunos despistados tratadistas intentan rodear de una aureola de misterio, incluso aseguran que durante su estadía en la tierra de faraones, adquirió los conocimientos esotérico que volcaría a su regreso a Judea.

Para explicar este episodio debemos remontarnos a las características geográficas de la Palestina de hace dos mil años. Escapar al norte era imposible y hacia el este significaba entrar en un interminable desierto que estaba por encima de las fuerzas de dos esposos con su recién nacido.

Por lo tanto el único refugio para escapar de la jurisdicción de Herodes era Egipto.

Era, pues, la única alternativa para huir de las garras de Herodes y no una decisión basada en la necesidad de recurrir a Egipto por otras consideraciones.

Un largo recorrido

 

La ruta que probablemente siguió la Sagrada Familia en su huida hacia Egipto ha sido motivo de exhaustivos en los que destaca el itinerario del Padre Eugene Hoade, franciscano, conocedor insigne de la Tierra Santa donde ha pasado la mayor parte de su vida.

Se estima que  se dirigieron  por el sur a través de las montañas de Hebrón, por senderos empinados y seguidos de precipicios, peligrosos hasta de día, sin rastro alguno en la oscuridad. Al amanecer miraron desde lo alto la llanura de los filisteos. Luego al occidente hacia Gaza, que está en el Mediterráneo.

Los viajeros de ese entonces acostumbraban descansar en ese lugar por lo menos dos días, para recuperarse de su tremendo cansancio sin descartar que se juntasen a una caravana de Egipto, señala el investigador Frank Duff

En Bersabée comienza la tierra desolada, ese mar de arena, con el sol implacable y la amenaza de morir por insolación o la sed. Solos o en caravana debieron seguir una dirección precisa para poder descansar por la noche en ciertos lugares, que no podían ser otros que los indicados por la presencia de agua, o sea oasis.

“La leyenda se ha ocupado de este viaje más que de otras situaciones de la vida de la Sagrada Familia. Nos cuenta una serie de milagros que vienen en socorro de estos perseguidos. Pero esto es alejarse completamente de la realidad. Ellos no operaron milagros por poderosos que eran para realizarlos. Más abajo esclarezco esta distinción. Ese viaje no fue una excursión pintoresca. Ellos soportaron todas las penalidades del camino como cualquier viajero, diferenciándose sólo en su equipaje más pobre”, señala Duff.

Mil sufrimientos

 

Hace dos mil años, ese itinerario era una aventura dramática. En el día, el calor en el desierto es intenso, provocando torturas por la sed, cuadros severos de deshidratación y espejismos. En la noche el frío es terrible, más aún para quiénes deben afrontar las inclemencias del ti
empo si un  abrigo adecuado.

La sensibilidad de María lo convertía en pura agonía. Pero una emoción todavía más intolerable fue el percatarse de que su Hijo era ya objeto de odio y de persecución para muerte.

Se movían por un territorio que hablaba de recuerdos para una mente judía. Mil años antes, de acuerdo a la gran Alianza, Abrahán había tomado posesión simbólica de esa tierra para el Pueblo elegido.

El itinerario a lo largo del Mediterráneo desde Gaza al El Arich que antes se llamaba Rinocolura, que etimológicamente quiere decir "los sin narices", que alude al castigo que sufrió aquella gente cuando les cortaron las narices, marcaba la frontera entre el reino de Herodes y el Egipto romano.

Después debieron avanzar a Pelusio, cuyas ruinas están a 90 millas al oriente del actual Canal de Suez, y luego al sudoeste para entrar en el verde valle del Nilo; luego a través de Goshen donde vivieron en otro tiempo sus antepasados, y hacia Heliópolis.

La mayor parte de los escritores antiguos han recalcado la caída al suelo de todos los ídolos de un templo vecino al paso de la Sagrada Familia por los arcos macizos de piedra de Heliópolis.

En ese sentido se refieren a una tradición entre los letrados de Egipto que databa desde la permanencia del profeta Jeremías en esa región, y que decía que vendría un Rey de los judíos y que entonces los ídolos serían destruidos.

La aldea de Matarie

 

A su paso la Sagrada Familia llegó  a Matarié era una hermosa aldea con sombra de sicómoros. Aún ahora el vestigio de un gran sicómoro es señalado como el árbol de María por los guías musulmanes, pues afirman que ella frecuentemente se protegía bajo el árbol en los días de abundante follaje.

En Matarié está la única fuente de agua dulce que tiene Egipto, llamada hasta ahora la fuente de María, por haber bañado en ella María a su Niño y lavado su ropa.

La distancia desde la casa hasta este destino fue de trescientas millas, como he podido medirla en un mapa a escala. Diferentes autores dicen que emplearon en cubrirla quince días, pero esto parece representar una caminata demasiado rápida para aquellas circunstancias. No podían haber hecho sino entre veinte y treinta millas por día. Lo más exacto es que hicieron veinte días de viaje.

¿Cómo se mantuvieron en Egipto? San José ejercía naturalmente su oficio y sería la colonia judía la que le proporcionaba obras; María se habrá ganado la vida tejiendo a mano, ya que en ello era muy experta. Pero no falta quien afirma que pasaron un tiempo de hambruna y que María solía ir a respigar en los campos. En este caso nadie duda que su pobreza habría sido grande.

Se dice que fue durante esta permanencia en Egipto cuando María tejió la túnica inconsútil para su Hijo, la que iba creciendo con Él.

 

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