Ekeko favorito en Año Nuevo para pedir deseos

Posted on diciembre 29, 2008. Filed under: Salud, Dinero y Amor |

El tradicional  talismán andino es ahora el más solicitado para invocar amor y buena suerte al despedir el 2008

Con sus alforjas repletas de dólares en miniatura, carritos y casitas, ese muñequito rechoncho y con un cigarrillo en la mano,.conocido como el Ekeko, se ha convertido en el Boom de la buena suerte en la despedida del 2008 y celebraciones por el próximo Año Nuevo.

Se le encuentra de distintos tamaños y formas, para todos los gustos y bolsillos, tanto en las tiendas artesanales como en los puestos ambulatorios, donde es el más solicitado ante los nubarrones de crisis económica internacional.

Debe ser regalado

 

Las tradiciones andinas señalan que el Ekeko debe ser regalado para lograr  los efectos deseados en salud, dinero y amor, por lo que el agasajado debe a su vez cumplir con una serie de requisitos.

La primera obligación de quien recibe un Ekeko es de inmediato regalar otro a la persona que más se estima y quiera  llenar su vida de prosperidad. y buena suerte. Puede ser amigo o familiar.

Para invocar la buena suerte se colocan en la alforja del Ekeko miniaturas de los objetos que deseamos como dólares, carritos, bicicletas y casitas diminutas, así como las fotografías del ser amado.

 Por ejemplo, si se quiere viajar, se utilizan maletitas de viaje. Para los estudios se improvisan diplomas o títulos miniaturizados en foto o copias fotostática. Todo depende de la imaginación

Ekeko tiene que fumar

 

A este hombrecillo rechoncho se le representa generalmente como un fumador empedernido que puede portar incluso hojas de coca . Para que se cumplan los deseos se debe hacer  “fumar” al enano pintoresco convertido en talismán de la buena suerte. 

Para el efecto se coloca el cigarrillo prendido en la boca o  los agujeros especiales que tiene el Ekeko poco antes de las 00 horas del Año Nuevo y se reciben las doce campanadas con brindis a discreción, porque dicen que el hombrecillo es amante de las juergas.

De tal manera que este Año Nuevo olvide sus penas y temores para colocar en las alforjas del Ekeko las miniaturas de lo que soñamos. Dicen que es uno de los talismanes más poderosos en el ande. Y no cuesta nada tentar a la suerte.

Dios de la fertilidad 

Investigadores del período pre hispánico, consideran que la veneración al Ekeko, dios de la abundancia y fertilidad , se remonta al período clásico de la cultura Tiahuanaco, (200 A.C.-700 D.C.). con amplio dominio sobre el fuego. Algunos historiadores señalan que tenía relación con el trueno y el rayo.

Los antiguos Kollas veneraban  al  ídolo,  esculpido en  piedra o en huacos,  porque creían que traía  al hogar fortuna y alegría, y ahuyentaba las desgracias, por lo que era el compañero inseparable de la familia.

Al llegar los incas, el imperio adoptó la imagen y lo convirtió en una importante deidad de la fertilidad y la buena suerte, en huacos e ídolos de piedra.

En ese entonces  se le representaba como un hombre, jorobado y el sexo en erección.

Su popularidad creció en todo el territorio del Tiahuanaco, incluyendo el norte chileno, y los cronistas comentan que no existía choza en la que no se veía el pequeño dios cargado de frutos menudos de la cosecha o retazos de tela y lanas de colores.

La fiesta en su honor  se celebraba en el solsticio de verano.

Los pobladores reunían de sus cosechas los elementos más extraños que encontraban como frutos deformes o inmensos.

Si no los tenía debía recoger piedras de formas también raras y luego cambiarlas por objetos y nadie podía negarse a este intercambio.

 Al imponerse la fiesta del mercado de miniaturas , donde los indios practicaban el trueque  de los objetos pequeños por monedas de piedra, se estableció paulatinamente el culto al legendario Ekeko, dios de la abundancia.

 

La Iglesia se opuso

 

Durante la conquista española, la Iglesia Católica condenó la adoración al dios pagano e intentó por prohibir su culto por todos los medios, incluyendo represalias con castigos, pero los indios se aferraron al pequeño ídolo.

El Ekeko originario, indio jorobado y con el sexo erecto, sufrió varios cambios al introducirse su veneración entre los mestizos. Su desnudez fue cubierta y los rasgos fisonómicos se alteraron, presentándosele con bigote, acriollado y fumando cigarros.

No obstante, pese a sus rasgos mestizos, el Ekeko lleva chullo, ponchos o tejidos multicolores, generalmente con hojas de coca, con lo que se recuerda su origen autóctono.

Los sacerdotes se vieron obligados a hacerse de la vista gorda y el pequeño ídolo se popularizó en los mercadillos y fiestas patronales, venciendo la resistencia de los conquistadores españoles que aceptaron la imagen como parte de la cultura americana.

Contra la crisis

 

El Ekeko ha saltado las barreras sociales y culturales como talismán de la fortuna y prosperidad,.al extremo que en la provincia de Buenos Aires, Argentina, tomó gran popularidad durante la incertidumbre originada por el proceso hiperinflacionario.

Los bonaerenses adeptos , quienes se consideran los más “europeizados” en América Latina, terminaron adoptando al Ekeko del Tiahuanaco como una especie de patrono de la fortuna.

Como era de esperarse, el presidente boliviano, Evo Morales, no dudó en posar junto al Ekeko, en un gesto simbólico de su esperanza en superar la crisis financiera de su país y celebrando el hallazgo de  los yacimientos de gas.

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