Peligros y prevenciones en las piscinas públicas

Posted on enero 18, 2009. Filed under: Salud, Dinero y Amor |

Pese a su apariencia de limpieza , casi la mitad de las piscinas públicas son vehículos de enfermedades relacionadas a la  piel, ojos e infecciones vaginales por deficiencias en el control sanitario del agua,  adecuada cloración y  turbidez en los sistemas de drenaje.
El peligro no radica solo en la temida conjuntivitis sino en , por lo meno, s otras diez enfermedades que van desde hongos en los pies, el mortificante pie de atleta, hasta hepatitis viral que puede tener graves complicaciones, por lo que es necesario extremar las precauciones.

El problema sanitario es de gran envergadura si tenemos en cuenta que en cada temporada veraniega , solo en el Cono Este de Lima  360 mil personas visitan las 133 piscinas, públicas y privadas, ubicadas en los centros de esparcimiento, clubes campestres, academias de natación, colegios, condominios y gimnasios de los 8 distritos de la jurisdicción.

La Dirección de Salud DISA IV Lima Este señala que el 50% de las piscinas no tiene agua de buena calidad y presentan coliformes fecales, parásitos, algas, Escherichia coli y Salmonellas.

Ante este panorama sombrío, la buena noticia es que el cloro destruye los gérmenes, aunque requiere de tiempo, especialmente con el "Cripto" que  puede vivir en las piscinas durante días. El peligro es latente incluso es las piscinas mejor mantenidas.

Prevención

Ducharse antes de entrar a la piscina y bañarse inmediatamente después de salir.

Se recomienda utilizar gafas para piscina para evitar tanto la conjuntivitis como inflamación por el exceso de cloro.

Tener cuidado con el uso de las toallas. Secarse bien el cuerpo al salir de la piscina.

Desinfectar las bañeras.

Usar siempre sandalias tanto en las inmediaciones como en las duchas.

Prevención y control de los accidentes fecales o urinarios.

No nade cuando tenga diarrea, especialmente los niños que usan pañales.

No trague el agua de la piscina y trate de evitar que entre en su boca.

Lávese las manos con jabón y agua después de ir al baño o de cambiar pañales
 
Niños pequeños  
 
Lleve a sus hijos al cuarto de baño con frecuencia. Esperar a oír "tengo que ir" quizás sea demasiado tarde.

Cambie los pañales en el cuarto de baño y no junto a la piscina. Los gérmenes pueden propagarse a superficies y objetos en la piscina y alrededor de ésta y propagar enfermedades.

Lave a su hijo minuciosamente (en especial, cerca de las nalgas) con jabón y agua antes de nadar. Todos tenemos cantidades invisibles de materia fecal en nuestras nalgas que terminan en la piscina.

Enfermedades

Hasta diez enfermedades puede albergar una piscina que no cuenta con las condiciones adecuadas de higiene, advirtió Ivonne Ventocilla, ingeniera sanitaria de la Dirección de Salud (DISA) IV Lima Este.

Explicó que una persona que se bañe en una piscina sucia está expuesta a contraer conjuntivitis, una variedad de hongos, así como enfermedades a la piel e infecciones urinarias, entre otros males.

Recordó a los administradores de los centros recreacionales que “el cloro sólo elimina las bacterias que puedan habitar en el agua, pero no los parásitos que hay en ella”.

Indicó  que una piscina se contamina de parásitos desde el momento en que una persona orina dentro de ella o ingresa sin haberse aseado anticipadamente.

Según la especialista la única manera de eliminar los parásitos es vaciando el agua de la piscina y desinfectando las losetas. “Para no hacer esta labor continuamente es mejor habilitar baños y duchas cerca de las piscinas”, recomendó la ingeniera sanitaria de la DISA IV.

Ventocilla recordó que la cantidad adecuada de cloro que debe contener el agua de una piscina es de 0.4 a 1.2 miligramos por litro.

“Si es menos de lo establecido en los parámetros, existe el riesgo de que la piscina esté contaminada y si es más existe la posibilidad de maltratar la piel y decolorar el cabello de los bañistas”, acotó.

 
Cada tipo de microorganismos necesita de unas determinadas condiciones de temperatura, oxígeno, humedad y acidez para su proliferación y capacidad de contagio. Según la información disponible, las vías de entrada se dividen en dérmica, 30%, mucosas, 50% y digestiva, 20%.

Hay que tener en cuenta que la presencia de los agentes desinfectantes produce irritaciones locales, con la consecuente debilitación de la piel y las mucosas, reduciendo su capacidad como barrera frente a las infecciones.

Los principales microorganismos patológicos susceptibles de ser encontrados en las piscinas son  protozoos como las amebas que pueden provocar disentería,  Crystosporidium (diarrea prolongada), Giardia (diarrea, dolor abdominal, fatiga y pérdida de peso).
     
Asimismo hongos dermatofófitos que provocan afecciones dérmicas, micosis y el pié de atleta, aparte de cándida albicans y una verdadera selva de bacterias que incluyen estafilococos, estreptococos, Salmonella, Colibacilo, Síguela; y virus que afectan la piel , mucosas y causan hepatitis.

¿Sabías que…?

El agua contaminada con la Giardia Lamblia produce la Giardiasis, que es una enfermedad diarreica ocasionada por la Giardia intestinales, un parásito microscópico unicelular que vive en el intestino y que se transmite por las heces presentándose con diarreas, deposiciones sueltas o acuosas, calambres y trastorno estomacales.

El  uso de piscinas contaminadas también puede originar enfermedades de cuidado como la Hepatitis A, que es de gravedad si no se trata correctamente.

El agua de piscina suele contaminarse con la bacteria Escherichia coli, causante de infecciones intestinales y extra-intestinales como meningitis, peritonitis, mastitis, septicemia y neumonía gram-negativa.

Un estudio llevado a cabo por la Universidad Católica de Lovaina en Bélgica vincula el uso del cloro en las piscinas a la aparición de enfermedades pulmonares en bebés que practican con regularidad la natación antes de los dos años y en niños con propensión a padecer alergias.

El estudio indica asimismo que, por cada 100 horas acumuladas de asistencia a piscinas donde se emplea el cloro, el riesgo de padecer asma se multiplica por 60 y que, a la edad de dos años, existe una clara diferencia entre los niños que han frecuentado con asiduidad una piscina de estas características y quienes no lo han hecho.

Los experimentos llevados a cabo han demostrado que los efectos de la toxicidad de la tricloramina, una sustancia altamente concentrada en el cloro y que se inhala muy fácilmente, no se detiene en las vías respiratorias superiores, sino que puede irritar la parte más profunda del pulmón.

Un exceso de luz provoca reflejos en bañistas y monitores. Es preferible la utilización de luz indirecta cuando sea posible.

Las bacterias se multiplican rápidamente en caso de un incorrecto man
tenimiento de la piscina y pueden sobrevivir varias semanas en forma de esporas; pueden causar enfermedades infecciosas, manifestándose clínicamente y utilizando al bañista como reservorio.

Por lo que se refiere a los virus, parásitos celulares obligados, los que se pueden considerar de mayor riesgo de transmisión de enfermedades en piscinas públicas son los de la poliomielitis y de las verrugas plantares.

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