Diabetes, ese dulce veneno (I)

Posted on febrero 12, 2009. Filed under: Salud, Dinero y Amor |

Es una enfermedad crónica y silenciosa que aparece debido a que el páncreas no fabrica la cantidad de insulina que el cuerpo humano necesita, o bien la fabrica de una calidad inferior, originando un aumento excesivo del azúcar que contiene la sangre (hiperglucemia) y que, de no ser controlada, conlleva complicaciones graves , incluso fatales.

Afecta a más del 6 por ciento de la población y, lamentablemente, se detecta muchas veces cuando los niveles de glucosa son alarmantes o se han registrado  afecciones recurrentes como ceguera, neuropatías e infecciones que , debido al peligro de septicemia, hacen necesaria la amputación de los miembros inferiores.

Era una enfermedad mortal hasta que en 1921 se logró extraer la insulina logrando controlar los niveles de glucosa, con lo que esta afección  puede ser afrontada con éxito siempre y cuando el paciente se ciña a dietas sin azúcar ni grasas y cumpla con la prescripción médica y el control permanente.

En griego diabetes significa “pasar a través ” o “sifón” en referencia a la copiosa micción  que caracteriza a esta afección. En el siglo VI los médicos hindúes observaron que los insectos eran atraídos por la orina de los pacientes pero no se explicaron las causas.

Al comprobarse el sabor dulzón de la orina (en ese entonces los médicos no tenían problemas en probarla para detectar el mal )  se estableció la presencia del azúcar con lo que la enfermedad se denomina diabetes mellitus.

En el siglo XIX, Oskar Minkowski, profesor de medicina en Estrasburgo, descubrió que extirpándose el páncreas a un perro se volvía diabético, con lo que se descartó que se tratase de un mal que afectaba a los riñones.

Paul Langerhans descubrió pequeñas agrupaciones en el páncreas que producían la hormona que faltaba en los diabéticos. Años después Carlos H. Best descubrió el primer extracto que denominó insulina, del latín ínsula (isla).

Derrumbe orgánico

La insulina que produce el páncreas es una hormona que tiene como misión fundamental transformar en los  azúcares (glucosa) y energía (glucógeno) contenidos en los alimentos, es decir  hacer asimilables los carbohidratos a nivel celular.

Los carbohidratos se encuentran en alimentos como el azúcar, papas, cereales  y harina, todos los cuales se convierten en glucosa durante el proceso digestivo y es utilizada como combustible orgánico.

El diabético que solo produce una parte de insulina o nada en absoluto no puede convertir la glucosa en elemento asimilable por lo que el azúcar se derrama en el torrente sanguíneo y el paciente tiene mucha sed y, por consiguiente, micciona a cada momento.

Al no transformarse la glucosa el organismo pierde peso y el apetito crece de manera alarmante pero, a su vez, no se procesan los carbohidratos elevando el azúcar en la sangre en un círculo vicioso que adquiere niveles altamente peligrosos.

Mientras tanto el organismo utiliza las reservas de grasa para sustituir a la glucosa en la producción de energía, con lo que el paciente empieza a adelgazar rápidamente pese a comer en abundancia.

El problema surge debido a que la grasa no llega a desdoblarse plenamente y producen sustancias tóxicas denominadas cuerpos cetánicos que pronto se derraman en la orina en un proceso denominado cetonuria.

El envenenamiento

Entre los cuerpos cetánicos figura la acetona, sustancia tóxica que se utiliza comercialmente como el barniz para las uñas, que el cuerpo trata de eliminar evaporándolo a través de los pulmones.  A estas alturas el paciente tiene un aliento desagradable con olor semejante a la fruta podrida.

Ante la invasión de los cuerpos cetánicos, que son muy ácidos, los riñones producen amoniaco para neutralizarlos. La sangre empieza a circular con demasiado sodio y, como parte de estos esfuerzos para eliminar la acidez se eliminan por los pulmones grandes cantidades de anhídrido carbónico, que también son ácidos.

Pero el proceso es indetenible y el paciente entra en coma acidósica, caracterizada por la lengua reseca, orina incolora, somnolencia y vómitos. En estos momentos trágicos la inyección de insulina permite la recuperación de la salud.

Tipos de diabetes

Esta enfermedad se puede clasificar en diabetes juvenil o tipo 1 que aparece en  edad temprana y es la más grave porque el paciente es propenso a la cetosis y depende por completo de la insulina debido a que el páncreas deja de funcionar. De cada cinco diabéticos uno pertenece a ese grupo.

La diabetes de tipo 2, donde pertenece la gran mayoría de pacientes, se presenta en la edad madura . La capacidad de producción de insulina se pierde aunque no del todo. Extrañamente algunos llegan a producir excesiva insulina pero , debido a la presencia de sustancias antagónicas, se torna ineficaz.

La tercera categoría es la  gestacional que por su naturaleza es ocasional. Durante el embarazo la insulina aumenta para incrementar las reservas de energía pero, a veces, no se produce y originar una diabetes por embarazo. Tampoco tiene síntomas y la detección se realiza casi siempre tras el análisis rutinario a que se someten todas las embarazadas a partir de las 24 semanas de gestación.

La llamada diabetes insípida o diabetes de agua es un trastorno relacionado con la hormona antidiurética (también llamada vasopresina), que ocasiona la excreción de grandes cantidades de orina muy diluida (poliuria) y consecuentemente aumento de la sensación de sed (polidipsia) para reponer el exceso de agua perdido por orinar.

Diabetes 1

La diabetes mellitus tipo 1 es una enfermedad que  aparece, generalmente, en personas de menos de 30 años, por lo que se denomina juvenil, aunque puede ocurrir a cualquier edad. Su característica principal es la incapacidad total del cuerpo para producir insulina.

Generalmente se presenta de forma brusca, y muchas veces independientemente de que existan antecedentes familiares. S síntomas particulares son el aumento de la necesidad de beber y de la cantidad de orina, la sensación de cansancio y la pérdida de peso.

Además, parece necesario que ocurra un factor desencadenante ambiental (infección viral, estrés, toxinas, etc.), tras el cual, aparece el proceso inmunológico frente a las propias células beta, que son destruidas.

El tratamiento consiste en el suministro diario de insulina mediante inyecciones por cuanto ka administrada oralmente no es eficaz al ser degradada en estómago y duodeno.

Una vez que se inicia el tratamiento con insulina, los pacientes recientemente diagnosticados pueden tener un periodo de remisión parcial, llamado de “luna de miel”,  durante el cual, un resto de células beta mantiene una cierta capacidad de producir insulina.

Finalizado este breve periodo, puede durar algunos meses,  el adecuado aporte externo de insulina, se convierte en la exclusiva fuente de esta hormona para el paciente, que deberá mantenerse durante toda su vida, siguiendo estrictamente las pautas de administración que el diabetólogo establece de manera individualizada.

Diabetes tipo 2

El principal problema con la diabetes tipo 2 es que generalmente no presentar ningún tipo de molestia ni síntoma específico, por lo que puede pasar desapercibida para la persona afectada durante mucho tiempo, con el consiguiente daño para el organismo.

Se presenta generalmente en edades más avanzadas y es unas diez veces mas frecuente que la anterior, aunque se ha detectado cada vez más casos en niños y adolescentes obesos. Por regla general la han  sufrido otros miembros de la familia.

Se origina debido a una producción de insulina escasa, junto con el aprovechamiento insuficiente de dicha sustancia por parte de la célula. Según qué defecto de los dos predomine, al paciente se le habrá de tratar con pastillas antidiabéticas o con insulina (o con una combinación de ambas).

En contraste con alguien que tiene diabetes de tipo 1, el cuerpo de una persona con diabetes tipo 2 aún produce insulina pero el organismo no responde normalmente.

La glucosa tiene menos capacidad para ingresar a las células y cumplir con su misión de suministrar energía (los médicos denominan esta condición como resistencia a la insulina).

A causa la elevación del nivel de azúcar y obliga al páncreas a producir aún más insulina. Eventualmente, el páncreas puede colapsar por el esfuerzo extraordinario de producir insulina extra. Entonces, el páncreas posiblemente ya no tendrá la capacidad para producir suficiente insulina y mantener los niveles de azúcar dentro de lo normal.

Aunque nadie sabe con certeza cuales son las causas, aparentemente existe un componente genético en su formación. Se han dado casos en que un progenitor puede ser diagnosticado con diabetes 2 al mismo tiempo que su hijo o hija.

Su tratamiento es por vía oral, régimen dietético y ejercicios físicos.

Diabetes insípida

Es una afección poco común que se presenta cuando los riñones son incapaces de conservar el agua a medida que desempeñan su función de filtrar la sangre. La cantidad de agua conservada es controlada por la hormona antidiurética (HAD), también denominada vasopresina, la cual es una hormona producida en una región del cerebro llamada el hipotálamo. La HAD se almacena luego y se libera desde la hipófisis, una pequeña glándula ubicada en la base del cerebro.

A la diabetes insípida causada por carencia de HAD se la denomina diabetes insípida central y cuando es ocasionada por la insuficiencia del riñón para responder a la HAD se la denomina diabetes insípida nefrógena.

Los principales síntomas son la micción y la sed excesivas.

La diabetes insípida central es provocada por un daño al hipotálamo o a la hipófisis como resultado de una cirugía, infección, tumor o traumatismo craneal.

La diabetes insípida nefrógena involucra un defecto en las partes de los riñones que reabsorben el agua de vuelta al torrente sanguíneo. Ocurre con menos frecuencia que la DI central y puede presentarse como un trastorno hereditario en el cual los niños varones reciben el gen anormal que ocasiona la enfermedad del cromosoma X de sus madres.

Este trastorno también puede ser ocasionado por una nefropatía (como la poliquistosis renal), altos niveles de calcio en el cuerpo (hipercalcemia) y ciertos medicamentos (como el litio, la amfotericina B y la demeclociclina).

La diabetes insípida nefrógena hereditaria se trata con ingesta de líquidos para equilibrar el gasto urinario y los medicamentos que lo disminuyen.

¿Sabías que…?

La mayoría de los niños y adultos que adquieren diabetes tipo 2 son obesos debido a que el exceso de grasa dificulta más la respuesta de las células a la insulina.

Otro factor es el sedentarismo que reduce aún más la capacidad del cuerpo humano para responder a la insulina.

Los niños que alcanzaron la pubertad tienen una mayor tendencia a desarrollar la enfermedad que los impúberes, probablemente debido al crecimiento normal de los niveles de hormonas que pueden provocar resistencia a la insulina durante este periodo de rápido crecimiento y desarrollo físico.

El tratamiento de la diabetes mellitus se basa en tres pilares: dieta, ejercicio físico y medicación con el objetivo de  mantener los niveles de glucosa en sangre dentro de la normalidad para minimizar el riesgo de complicaciones asociadas a la enfermedad.

En muchos pacientes con diabetes tipo II no sería necesaria la medicación si se controlase el exceso de peso y se llevase a cabo un programa de ejercicio físico regularmente. Sin embargo, es necesario con frecuencia una terapia sustitutiva con insulina o la toma de fármacos hipoglucemiantes por vía oral.

La diabetes también puede causar complicaciones a largo plazo en algunas personas, incluso enfermedades del corazón, apoplejía, problemas en la visión y afecciones del riñón así como problemas en los vasos sanguíneos, los nervios y las encías.

Un consumo inadecuado de líquidos puede ocasionar deshidratación , piel seca , membranas mucosas secas , ojos con apariencia hundida , fontanelas (parte blanda de la cabeza) hundidas en los bebés , fiebre, frecuencia cardíaca rápida, pérdida involuntaria de peso, desequilibrio de electrolitos , fatiga, letargo dolor de cabeza, irritabilidad, dolores musculares

Se debe buscar asistencia médica si los síntomas indican la posible presencia de una diabetes insípida, al igual que si ya se tiene esta enfermedad y se presenta de nuevo micción frecuente o sed extrema.

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