Diabetes: cómo evitar las amputaciones (IV)

Posted on febrero 15, 2009. Filed under: Salud, Dinero y Amor |

Por encontrarse  anatómicamente muy distantes del corazón y afectarse por la gravedad, a causa de nuestra posición vertical, los pies de los diabéticos sufren  trastornos circulatorios y neurológicos que se traducen en úlceras y, muchas veces, en infecciones masivas que desembocan en  temidas amputaciones.

El problema se agudiza porque los pies constituyen nuestros únicos órganos de locomoción y carga, por lo que son pasibles de muchos traumatismos, incluyendo el mal uso del calzado, así como los térmicos y químicos, que muchas veces el paciente ignora por la falta de sensibilidad en esa zona de nuestras extremidades inferiores.

Si bien es cierto que el descubrimiento de antibióticos de amplio espectro y nuevas técnicas quirúrgicas permite un mejor pronóstico con estas heridas, los casos de amputación de pies siguen siendo alarmantes por sus consecuencias traumáticas e incapacitantes.

El viejo refrán “más vale prevenir que lamentar” se aplica en los diabéticos que, muchas veces, no controlan sus niveles de glucosa ni su régimen alimenticios, hasta que se produce una silenciosa infección que puede provocar la amputación de los dedos, pies y piernas, con el consiguiente peligro de una septicemia mortal.

Se deben tener en cuenta los siguientes factores de riesgo:

La hipoglucemia (exceso de azúcar en la sangre” provoca alteraciones multisistémicas que  pueden dar lugar a una serie de factores que afectan de una forma especial al pie, entre los que figuran:

Neuropatia distal, caracterizada por la pérdida de sensación, de dolor y temperatura. El “adormecimiento” es creciente y los pacientes no se dan cuenta de las lesiones, incluyendo la demasiada presión con el calzado nuevo.

Vasculopatia que afecta arterias y venas, Es la claudicación intermitente es la aparición de calambres musculares con el ejercicio; se alivia rápidamente con el reposo. La obstrucción arteriosclerótica más avanzada ocasiona dolor en reposo; pueden producirse úlceras dolorosas en los pies (indoloras en los diabéticos).

Infecciones bacterianas y  alteraciones óseas.

El peligro de estas afecciones se ha incrementado en los últimos años por lo que han surgido Unidades de Pié Diabético en la mayoría de los nosocomios como en el hospital Edgardo Rebagliati que integra el destacado endocrinólogo, Alberto Teruya.

Prevención

La anamnesis (examen clínico de los antecedentes patológicos del enfermo) y la inspección de los pies se hará en cada visita (generalmente cada dos meses), con un mínimo de 4 veces al año. Podrá ser realizado indistintamente por el médico o el enfermero.

Tabaquismo.

Es uno de los mayores  factores de riesgo para la aparición de vasculopatía periférica en diabéticos. El abandono del hábito es imprescindible  para  disminuir el peligrode aparición de enfermedad cardiovascular. Es predictivo de amputación cuando el inicio de la diabetes es antes de los 30 años.

Hiperglucemia

El control glucémico ha demostrado disminuir la aparición y progresión de las complicaciones microvasculares y neuropáticas (la neuropatía distal es el factor que más contribuye al desarrollo del pie diabético y posterior amputación).

Hay que tener en cuenta que  la hiperglucemia aumenta la glicosilación del colágeno, lo que favorece la formación de callos y la disminución de la movilidad de las articulaciones, lo que predispone a la formación de úlceras.

Hipertensión

Los  diabéticos que padecen hipertensión tienen 5 veces más riesgo de desarrollar vasculopatía periférica, aunque aún no hay evidencias de que el buen control de la tensión arterial consiga reducir el número de amputaciones

Dislipemia

Este trastorno (aumento de LDLc, aumento de triglicéridos y disminución de HDLc) se asocia con el desarrollo de enfermedad vascular periférica. Pero al igual que en el punto anterior aún no hay suficientes evidencias que demuestren que el buen control de la dislipemia diabética disminuya el número de amputaciones.

Autocuidados

Se debe inspeccionar diariamente los pies para detectar la  presencia de ampollas, grietas o erosiones. Cualquier desgarro de la piel constituye un área potencial de infección y debe ser tratado con sumo cuidado

Como algunas personas, sobre todo mayores, encuentran dificultad para observarse la planta del pie, se puede ayudar de un espejo. Se recomienda el uso de calcetines de algodón (cortas los elásticos) de color blanco para descubrir cualquier drenaje.

Desgarros  

Se debe limpiar suavemente la zona afectada con jabón y agua tibia. Se aplicará un antiséptico suave y recubrirá la zona con un apósito estéril. No se debe aplicar esparadrapo adhesivo de tela, sino hipoalérgico, teniendo en cuenta de no liar por completo los dedos para evitar el cortar la circulación de la sangre. Tampoco poner apósito oclusivo.

Lavados

Lavar diariamente los pies usando un jabón suave y neutro. El agua debe ser tibia. Comprobar la temperatura con la mano, ya que esta es más sensible, antes de meter el pie.

El baño no debe superar los 10 minutos para evitar dañar la piel, puesto que, una prolongación excesiva en el tiempo de los pies dentro del agua produce maceración de la piel y  perdida excesiva de capa cornea, lo que la protege del medio ambiente.

De tener dificultad en llegar a los pies, puede usarse un cepillo blando de mango largo, nunca cepillos de cerdas fuertes, para evitar producir erosiones en la piel.

Secar meticulosamente con una toalla suave, en particular entre los dedos, sin frotar vigorosamente, para evitar que la acumulación de humedad en estas zonas puedan ser campo abonado para infecciones, tanto micóticas como bacterianas.

Aplicar una crema hidratante para devolver la elasticidad y grado de hidratación al pie.

Ejercicios físicos

El diabético debe estar bien compensado para la realización de ejercicios físicos y la diabetes no es un impedimento para ello, puesto que hay atletas de alta competición que son diabéticos.

El niño puede realizar ejercicios físicos del tipo de baja resistencia o aerobicos como correr, fútbol, bicicleta, etc., para lo que debe tener en cuenta el tipo de calzado a usar, debiendo utilizarse el adecuado a cada deporte, controlando después del ejercicio que no existan daños en la piel.

En cuanto a las personas adultas (tercera edad) deben caminar diariamente y pueden realizar los siguientes ejercicios:

Girar los pies por los tobillos unas diez veces.

Mover hacia atrás y hacia adelante el pie por el tobillo unas diez veces.

Moverse los dedos de los pies con las manos.

Darse masajes suaves en las piernas y pies para facilitar la circulación.

Tratamientos

En caso de hiperqueratosis (callos o durezas) o grietas se recomienda crema hidratante a base de lanolina o urea después de un correcto lavado y secado de los pies, 1 o 2 veces al día.

Es &uacut
e;til el uso de vaselina salicílica al 10%. La utilización de piedra pómez es muy recomendable para eliminar durezas. En las fisuras están indicados los antisépticos suaves y a ser posible que no tiñan la piel. La escisión de callosidades ha de hacerla el podólogo.

En caso de deformidades (hallux valgus, dedos en martillo, pie cavo,…): valorar la posibilidad de prótesis de silicona o plantillas y preferiblemente cirugía ortopédica.

Se recomienda cortar las uñas en línea recta pero nunca en los costados, donde se debe utilizar limas.

Micosis, pie de atleta: Suele aparecer entre los dedos y en la planta como una zona enrojecida con maceración y ruptura de la piel. Se trata con antimicóticos tópicos y evitando la humedad del pie.

Úlcera superficial

Reposo absoluto del pie lesionado, durante 3-4 semanas. Limpieza diaria con suero fisiológico (a cierta presión) . Valorar la lesión cada 2-3 días. El uso de sustancias tópicas es controvertido. Si se usaran antisépticos locales, hay que procurar que sean suaves y que no coloreen la piel.

Úlcera profunda

Úlcera profunda: reposo absoluto del pie lesionado. Debe sospecharse la posible existencia de infección. Se realizará un desbridamiento minucioso, eliminando los tejidos necróticos, así como la hiperqueratosis que cubre la herida. Se instaurará siempre tratamiento antibiótico oral tras la toma de una muestra de exudado de la úlcera para cultivo y antibiograma. Urgente asistencia médica.

Ante una herida  que no sigue una evolución satisfactoria, se sospecha osteomielitis (hacer siempre radiografías de la zona)

Celulitis

Ante zona de celulitis,absceso, u osteomielitis, o signos de sepsis, el paciente debe ser hospitalizado de forma urgente para desbridamiento quirúrgico y tratamiento con antibióticos para evitar una gangrena que determina casi siempre la amputación.

¿Sabías que…?

Hay que procurar que los calcetines sean anchos para permitir la movilidad de los dedos por lo que además no deben repegarse y ajustarse de la puntera.

No se deben usar los calcetines y medias con bandas elásticas ni ligas que pueden restringir la circulación de la sangre. No usarlos remendados y evitar las costuras por los posibles roces que pueden producir.

El material a escoger debe ser la lana, el algodón o el hilo, desechándose los tejidos sintéticos ya que no permiten la transpiración; y el sudor favorece la maceración de la piel, puerta de entrada a los microorganismos patógenos.

Un calzado bien adaptado es vital para el pie por lo que este debe ser preferiblemente de puntera redondeada que permita los movimientos de los dedos y con cordones que den una buena adaptación en anchura al dorso del pie. Así se puede prevenir la aparición de hiperqueratosis y helomas.

No se deben usar zapatos con los dedos o con el talón al descubierto para evitar en lo posible los roces, golpes, etc. El material, preferiblemente, debe ser de piel para favorecer la transpiración.

Inspeccionar con frecuencia el interior del calzado en busca de posibles objetos extraños, clavos o arrugas, ya que todo objeto que crea presión o produce abrasión sobre la piel es peligroso puesto que los puntos de presión y las erosiones de la piel son lugares potenciales de irritación e infección.

Los pies se deben inspeccionar con frecuencia, buscando detenidamente zonas resecas y fisuras en la piel, sobre todo alrededor de las uñas y en los espacios interdigitales.

Deben espolvorearse con talco, si la piel está húmeda, o recubrirse con crema hidratante, si la está seca. Las plantas deben ser inspeccionadas con un espejo o por otra persona.

Debe tenerse un cuidado especial con los callos y las durezas, que deben ser atendidas por un podólogo. No se deben utilizar antisépticos potentes (yodo), ni callicidas.

No deben utilizarse bolsas de agua caliente. Es preferible utilizar unos calcetines.

Evitar el estrés en los diabéticos para no provocar una hiperglicemia.

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