úlcera péptica: mitos y verdades (I)

Posted on febrero 22, 2009. Filed under: Salud, Dinero y Amor |

Es uno de los mayores flagelos de la civilización moderna , con alarmantes índices de crecimiento y que, de no ser tratadas a tiempo, tanto las gástricas como  duodenales , pueden agravarse hasta provocar perforaciones con con secuencias fatales  o propiciar la aparición de neoplasias o cáncer.

En las úlceras no funciona eficientemente el proceso natural para reponer el tejido destruido y evitar que la herida abierta se convierta en un foco de infección, por lo que es imprescindible conocer sus causas y tratar el origen de la insuficiencia orgánica que impide la cicatrización, desterrando los mitos alimentados por los charlatanes y falsos “naturistas”.

Ante la sospecha de una úlcera péptica, que no mejora en dos o tres días de cuidados, se debe  acudir a un especialista  quien, mediante la exploración física, endoscopia, radiografía, análisis de sangre, etc, puede realizar  el diagnóstico adecuado, evitando graves complicaciones como perforación estomacal o una penetración en el hígado o páncreas, así como el descarte de cáncer.

Normalmente, el revestimiento del estómago y el intestino delgado tiene mecanismos de protección que previenen los daños por los ácidos gástricos irritantes pero  se pueden deteriorar, llevando a la destrucción de este revestimiento y ocasionado una inflamación (gastritis) o una úlcera.

El estrés

Un  exceso en la producción de jugos gástricos puede afectar las paredes del estómago o el duodeno y después atacar las partes musculosas hasta producir una perforación total del órgano con consecuencias fatales al diseminarse los ácidos en la  cavidad abdominal.

La tensión emocional provoca  generalmente esa sobre producción. El sobreesfuerzo de tomar decisiones afecta desde el gerente de una empresa y el microbusero hasta al ama de casa agobiada por las premuras económicas o el estudiante en las vísperas de exámenes.

Se comenta que el gran Napoleón Bonaparte sufría de úlcera duodenal por el estrés que soportaba en sus campañas bélicas y las intrigas palaciegas, por lo que presionaba con la mano derecha su abdomen para calmar los ardores. Y que, durante la batalla de Waterloo, el dolor lo distrajo tornándolo irascible y que  tomase decisiones apresuradas que provocaron su derrota final.

En experimentos de laboratorio con  monos, a los que se enseñó accionar unas palancas que les evitaban recibir descargas eléctricas, dio como resultado que perecieran al poco tiempo debido a úlceras seguidas de perforación.

Origen bacteriano

Recientes investigaciones científicas señalan que el origen de la úlcera péptica se relaciona también  con la bacteria Helicobacter pylori que puede encontrarse en la saliva y propagarse también por el contacto de boca a boca, por ejemplo al besarse.

Nueve de cada diez  personas que padecen úlceras pépticas tienen este organismo viviendo en la membrana del  tracto gastrointestinal lo que, además, se comprueba con el tratamiento a base de antibióticos.

Factores de riesgo

Sin embargo muchas personas que  tienen Helicobacter pylori no desarrollan úlceras y en otros casos desarrollan la enfermedad sin la presencia del germen, por lo que es necesario tomar en cuenta otros factores de riesgo como:

-Uso de aspirina y medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINES) que se utilizan como analgésicos así como el ibuprofeno o naproxeno,  ketoprofeno y algunos que se obtienen con prescripción para la artritis.

-Consumo excesivo de alcohol y tabaco.

-Las personas que pertenecen al grupo sanguíneo O tienen más probabilidades de padecer una úlcera duodenal y las que pertenecen al grupo A son propensos a  padecer úlcera gástrica.

-Existe una rara condición llamada síndrome de Zolliger-Ellison en la cual un tumor en el páncreas secreta una sustancia que causa úlceras en todo el estómago y el duodeno.

-Alimentación inadecuada. Comidas demasiado pesadas o con muchas salsas o grasas.

– Hiperacidez gástrica

-Estrés.

– Cáncer

Síntomas    

Es necesario señalar que en algunos casos  no se presenten síntomas en absoluto a causa de una úlcera,  por lo que no existe una regla definida en ese sentido.

No obstante,  en su gran mayoría el dolor abdominal es el principal síntoma que se presentar 2 a 3 horas después de comer o empeorar si se omite una comida.

Otros posibles síntomas son: náuseas, vómitos , pérdida de peso, fatiga, deposiciones alquitranadas o sanguinolentas, vómito de sangre, acidez, indigestión o eructos, y  dolor en el pecho.

Precaución

Suspender el cigarrillo

Evitar te, café y bebidas que contienen cafeína

No ingerir alcohol

No tomar aspirina ni AINES

Dieta balanceada con ingesta regular de 3 comidas diarias con horario.

¿Sabías que…?

Se ha descartado que los rocotos o ajíes agraven las úlceras pépticas y que, por lo contrario, la capsicina propicia una  mayor acumulación de grasas (lípidos) y bicarbonato en la mucosa del estómago que , de esa manera, estará mucho más protegido y en consecuencia disminuirán las irritaciones.

Es posible que el estrés haga que la persona experimente más dolor por una úlcera y puede dificultar más el proceso de cicatrización de la misma, pero como único factor  no causa esa afección.

El estrés puede afectar al aparato digestivo, produciendo síntomas como diarrea, estreñimiento, dolor abdominal, acidez estomacal y hinchazón, así como enfermedades como el síndrome del intestino irritable, úlcera péptica o enfermedad inflamatoria del intestino.

Los expertos estiman que el estrés tiene un papel importante en el 30-60% de los casos de úlcera péptica, aunque esté causada, por ejemplo, por el uso de fármacos como aspirinas o ibuprofeno. El estrés puede ser el responsable de que la úlcera se mantenga en el tiempo.

El síntoma más común de una úlcera es dolor o ardor en el abdomen, entre el esternón y el ombligo que aparece ya sea cuando el estómago está vacío, entre comidas o temprano en la mañana, aunque también puede presentarse a cualquier hora del día. Puede durar de unos cuantos minutos hasta horas y normalmente se alivia al comer algo o tomar antiácidos.

La clasificación que con más frecuencia emplean por los médicos para referirse a las úlceras está basada en la localización por lo que pueden dividirse en dos grandes grupos: las gástricas y las intestinales. A las primeras puede agregársele subsecuentemente otro vocablo como ulcera pilórica, fúndica o astral. Entre las  intestinales, las más frecuentes son las duodenales, es decir, aquellas que ocurren en la primera porción del intestino delgado.

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