La otra cara de la medalla: baja tensión arterial (I)

Posted on marzo 16, 2009. Filed under: Salud, Dinero y Amor |

La baja tensión  o hipotensión arterial es una afección leve, incluso deseable pese a la apatía física que produce,  aunque es necesario descartar un shock (insuficiencia circulatoria) motivado por una fuerte hemorragia, hipotermia, ataques cardiacos o consecuencia de una sobredosis de drogas.

En una persona sin incidencias de ese tipo puede tener su origen en desórdenes del sistema nervioso vegetativo, el cual controla determinados parámetros relacionados con el ritmo cardiaco, la tensión arterial, la respiración, etc.

Se debe tener en cuenta que la presión sanguínea provoca un flujo inadecuado de sangre al corazón, al cerebro y a los demás órganos vitales, lo que puede ocasionar diversas patologías debido a que, junto con la sangre no llegan suficiente oxígeno y nutrientes a las células.

Una causa muy común es la hipotensión ortostática, producida por el cambio repentino de posición del cuerpo, normalmente al levantarse rápidamente de la cama o de una silla.

Síntomas

Se manifiesta en forma de atonía muscular, sensación de fatiga, abatimiento, mareos, desmayos y, en los casos más graves, un pulso muy débil.

Sus principales síntomas son palidez, mareo, náusea, vómito, síncope (desmayo),  dolor torácico, dificultad respiratoria palpitaciones , dolor de cabeza
densación de inestabilidad y rigidez cervical.

Puede ser causada por agentes ansiolíticos, alcohol, anafilaxia, analgésicos narcóticos, antidepresivos, arritmias, ataque cardíaco, deshidratación, diabetes, diuréticos, insuficiencia cardíaca, medicamentos para el corazón o empleados en cirugía, sincope y shock

Desmayos

Si ocurren en forma reiterada se deben considerar las causas que determinan la caída de la presión por lo que se debe descartar anomalías cardíacas o pulmonares de base, el volumen de orina diaria, la medicación ingerida, etc.

Asimismo se evalúa cómo son los episodios, si presentan señales de alarma, con qué procedimientos se logra la recuperación de la persona, etc.

En personas saludables que hayan tenido un episodio de desmayo por hipotensión generalmente no se necesitan demasiadas pruebas ni tratamientos.

¿Es deseable?

A diferencia del grave riesgo que representa la hipertensión arterial, la hipotensión leve  no supone un peligro para la salud y, por lo contrrario Las personas con baja presión sanguínea tienen un menor riesgo de enfermedad renal y enfermedad cardiaca.

 Los atletas, las personas que hacen ejercicio con regularidad,  las personas con un peso adecuado y los no fumadores, suelen tener una presión sanguínea más baja que el resto de las personas.

Por esta razón la presión sanguínea baja es algo deseable siempre y cuando no sea tan baja como para causar síntomas y dañar los órganos.

¿Cómo se define?

Principalmente por los signos y síntomas del flujo sanguíneo disminuido, más que por la medición de la presión arterial. Una persona puede tener una presión sanguínea de 90/50 y no mostrar síntomas de hipotensión (por ejemplo, un deportista) y, por tanto, no se considera que tenga hipotensión, mientras que una persona con una presión arterial normal de 130/80 puede desarrollar síntomas de hipotensión si su presión baja a 100/60.

Lo importante es comprobar la diferencia que se presenta respecto al valor normal de cada persona. La mayor parte de los casos se encuentra en el rango entre 90/60 mm Hg (para el valor mínimo) y 130/80 mm Hg (para el valor máximo), aunque una mínima variación de tan sólo 20 mm Hg, puede ser causa de hipotensión para algunas personas.

Para la mayoría de las personas sanas, la presión sistólica varía entre 90 y 120 milímetros de mercurio (mm Hg). La presión diastólica normal varía entre 60 y 80 mm Hg. Se escribe con una cifra similar a esta 120/80, donde el primer número corresponde a la sistólica y el segundo a la diastólica.

Los peligros

Cuando la presión sanguínea es demasiada baja  los órganos no reciben un aporte adecuado de oxígeno y nutrientes, de manera que no funcionan correctamente y pueden resultar dañados.

Por esa razón si el cerebro no recibe un adecuado aporte de oxígeno y nutrientes, la persona puede sentirse aturdida, mareada, o incluso desmayarse.

Además, cuando no llega suficiente sangre a las arterias coronarias (las que suministran sangre al músculo cardíaco), una persona puede desarrollar dolor en el pecho (angina de pecho) o incluso un infarto de miocardio.

Si no llega suficiente sangre a los riñones, éstos no elimina adecuadamente los productos de desecho del organismo, como urea y creatinina, de modo que los niveles en sangre de estas sustancias aumentan.

El shock se produce cuando una presión sanguínea muy baja persiste, produciendo un rápido fallo en órganos como los riñones, el hígado, los pulmones o el cerebro. Por ejemplo, cuando se produce una intensa hemorragia, con gran pérdida de sangre.

¿Sabías que…?

Síntomas de hipotensión pueden  producirse cuando una persona está sentada o tumbada y se levanta. Esto suceded porque al estar de pie, la sangre se acumula en la zona inferior del cuerpo y esto puede hacer que baje la presión momentáneamente.

Si la presión es ya baja, el hecho de ponerse de pie puede hacer que baje aún más hasta el punto de producir síntomas. Eso recibe el nombre de hipotensión ortoestática. Las personas sanas lo compensan rápidamente de manera que la presión vuelve enseguida a la normalidad.

En fitoterapia se suele recurrir a plantas tonificantes y reguladoras del sistema cardiocirculatorio y nervioso; resultan mucho más eficaces que los métodos habituales de consumir excitantes, tales como el té o café.

Las causas pueden variar según la edad y el sexo de la persona, así como de acuerdo a las características específicas del síntoma, tales como calidad, duración, factores agravantes, factores aliviantes y enfermedades asociadas.

La presión arterial puede disminuir cuando el corazón bombea más lentamente o con menor fuerza (expulsa menor volumen de sangre), cuando se pierde sangre (deshidratación o hemorragia) o se dilatan los vasos sanguíneos.

Entre otras causas pueden citarse la respuesta de los vasos sanguíneos a la estimulación del nervio vago, llamado síncope vasovagal
(desmayo común) cambio repentino de posición del cuerpo, normalmente de estar acostado a levantarse (hipotensión ortostática).

Cuando las venas se dilatan pueden alojar más sangre en su interior, de modo que retorne menos sangre al corazón, y éste, a su vez, bombea menos sangre a las arterias, de modo que la presión en ellas disminuye.

El riñón puede responder a cambios en la presión sanguínea mediante el aumento o disminución de la cantidad de orina que produce. La orina está compuesta principalmente de agua procedente de la sangre, de modo que cuanta más se produzcan  menor es el volumen de sangre en el interior de las arterias y venas, disminuyendo así la presión sanguínea.

Por el contrario, si los riñones producen menos orina, la cantidad cantidad de sangre en las arterias y venas es mayor, y la presión sanguínea aumenta. Este es un mecanismo lento, mientras que los otros producen cambios en la presión de manera instantánea.

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