El suplicio de las hemorroides

Posted on mayo 3, 2009. Filed under: Dietas, Enfermedades y Tratamientos | Etiquetas: , , , |

Las dilataciones venosas  de la mucosa del recto son conocidas como hemorroides o almorranas y constituyen una dolencia molesta y dolorosa que puede desencadenarse por diarreas, estreñimiento, obesidad, sedentarismo, levantar pesos o cualquier esfuerzo físico excesivo.

La hemorroides deriva del griego haima:(sangre) y rein: (fluir) son varices o inflamaciones de las venas en el recto y el ano, cuya progresión requiere tratamiento quirúrgico para evitar complicaciones que pueden  representar alto riesgo para la salud.

No obstante las dietas consistentes en alimentos con fibra, ejercicios adecuados, mejoramiento de hábitos y tratamiento adecuado es suficiente para prevenir o combatir esta enfermedad, incluso en el segundo grado.

Si las zona afectadas son las del plexo superior se llaman hemorroides internas, se encuentran  arriba del conducto anal y cubiertas por mucosa. Las del plexo venoso inferior se hallan situadas por debajo de la unión anorrectal y cubiertas por piel exterior.

Debe tenerse en cuenta que el sistema de drenaje de ésta zona carece de válvulas  la posición erecta del hombre aumenta la presión en el interior de las venas hemorroidales y por lo tanto predispone a la enfermedad hemorroidal.

Causas

Las dilataciones venosas se producen cuando las venas del recto se hinchan y agrandan al hacer fuerza o ejercer presión generalmente en la evacuación intestinal, por estreñimiento o diarreas, así como el permanecer durante mucho tiempo sentado en el inodoro.

También pueden originarse por  el sobrepeso u  obesidad, hacer fuerza al mover el vientre, permanecer de pie muchas horas,  levantar objetos pesados o de cualquier otra actividad que haga que usted tenga que hacer esfuerzo, por lo que casi  todo mundo tiene hemorroides en algún momento.

Las personas cuyos padres tuvieron hemorroides pueden tener mayor probabilidad a padecerlas.  A las mujeres embarazadas con frecuencia les dan hemorroides por el esfuerzo de cargar un bebé y dar a luz.

Embarazadas

Muchas embarazadas, especialmente durante el tercer trimestre, tienen predisposición a sufrir  hemorroides, en mayor porcentaje con los casos de estreñimientos.

El útero en crecimiento aumenta la presión sobre las venas en la parte inferior del cuerpo, lo cual puede producir hemorroides. Las hormonas del embarazo también hacen que las paredes de las venas se aflojen y se hinchan con más facilidad.

Al mover el vientre con dificultad, más sangre queda atrapada en las venas hinchadas y las hemorroides causan gran dolor. Al hacer fuerza es posible que las hemorroides salgan del orificio anal produciendo intenso comezón o dolor y hasta pueden reventarse y sangrar.

Síntomas

Las molestias que causan las hemorroides son fáciles de sentir: sensación de ardor en el recto, comezón, humedad constante, dolor, sangrado al evacuar (aunque no siempre sangra), manchado de la ropa interior y sensación de salida de alguna protuberancia por el recto.

Fases

El curso de las hemorroides internas es doloroso y se agrava generalmente por el descuido de los pacientes que esperan una remisión de la enfermedad pero que, lamentablemente, por falta de tratamiento puede complicarse.

En el primer grado la hemorroide se localiza en el tejido submucoso sobre la línea dentada. El paciente puede defecar sangre roja viva por lo que es urgente descartar otras afecciones e iniciar el tratamiento `preventivo que resulta eficaz en poco tiempo.

Durante la segunda fase, las hemorroides  sobresalen al defecar pero se reintroducen espontáneamente, con el cese del esfuerzo, por lo que muchas veces el paciente se descuida esperanzado en un alivio espontáneo y no acude al médico por temor o vergüenza.

En el  tercer grado, salen al defecar y el paciente debe reintroducirlas manualmente, por lo que generalmente se recurre a una intervención quirúrgica simple que no tiene mayores riesgos.

En el cuarto grado, las hemorroides son irreductibles y están siempre prolapsadas e incluso pueden trombosarse, con el consiguiente peligro de que los coágulos provoquen embolia pulmonar y los temibles infartos cardíacos y cerebrales.

Consejos

Normalmente las hemorroides mejoran solas en su fase inicial , lo que debe ser reforzado con medidas preventivas para aliviar el dolor, hinchazón y picazón, así como simples cambios de hábitos para que no sufra estreñimiento:

Los alimentos poco recomendados son irritantes y condimentos como los ajíes, especias y aderezos, el ajo, el perejil, la cebolla y la mostaza, la salsa de tomate, el tomate, el vinagre, el café, el chocolate negro, el té negro o el té de canela y el alcohol.

Se recomienda evitar  todas las frutas no maduras o ácidas (como el limón, la mandarina, la naranja, la piña, la toronja), y las que tienen muchas pepas:  tuna,  fresa o guayabas.

Los alimentos recomendados son los  que tengan fibra, como el pan o tortilla hecha con harina integral, verdura o fruta que se pueda comer con cáscara o bagazo (como la uva) y cereales de salvado.

Si siente un aumento de gas incorpore gradualmente la fibra en su dieta. El salvado de trigo es un buen suplemento porque produce menos flatulencia que otros alimentos con gran contenido de fibra.

Con el fin de reblandecer la materia fecal y hacer más fácil su expulsión, beber diariamente por lo menos de 8 a 10 vasos que debe estar siempre hervida o purificada. También ayuda tomar uno o dos vasos de jugos de fruta, como el de ciruela.

Caminar y realizar otras actividades inocuas durante por lo menos 30 minutos por día ayuda al sistema digestivo a funcionar adecuadamente. Consulte al  profesional de la salud qué ejercicios puede hacer.

Vaya siempre al baño en cuanto sienta ganas porque ante una demora, le costará más mover el vientre.

Se debe tener en cuenta que el exceso de peso pone más presión sobre el abdomen y tendrá más probabilidades de que le salgan hemorroides.

Es aconsejable los  baños de asiento con agua caliente durante 10 a 20 minutos varias veces por día para calmar la comezón e inflamación de las hemorroides.

Elija papel higiénico blanco y no perfumado. Algunas personas prefieren limpiarse el ano con toallitas húmedas desechables, papel higiénico mojado o toallitas medicadas en lugar de papel higiénico.

No es necesario limpiar el área del ano con jabón ya que puede agravar el problema. Procure secarse suavemente después del baño porque la humedad causa irritación.

Aplique compresas de hielo o frías durante 10 minutos hasta cuatro veces al día.

Si debe permanecer sentado durante mucho tiempo, levántese y camine unos minutos cada hora o poco más. Cuando esté acostada, descanse sobre el lado izquierdo para aliviar la presión.

¿Sabías que…?

Si la paciente sufría hemorroides antes del embarazo, tendrá más probabilidades de que le vuelvan a salir. También pueden empeorarse con el esfuerzo del parto.

El tratamiento quirúrgico se debe de realizar siempre que el mejoramiento de hábitos y tratamiento médico no sea suficiente o cuando ya existe inicio de las complicaciones y generalmente para hemorroides de tercero y cuarto grado o incluso las de segundo grado que no respondieron a otras alternativas no quirúrgicas de manejo.

La hemorroidectomía es la cirugía empleada para quitar las venas que se han hinchado o dilatado alrededor del ano.

Por lo general una historia clínica completa incluyendo la exploración física con anoscopia y rectosigmoidoscopia pueden identificar la enfermedad hemorroidal.

No es conveniente aplicar gasas frías o hielo ya que, si bien esta acción alivia el dolor temporalmente impide que se disuelva el trombo que causa las hemorroides.

La rectoscopia es una observación instrumental del recto y ano, por medio de la cual se puede visualizar el estado interno de los mismos. De esta manera se puede ver el origen del sangrado, la causa de la molestia y en muchas ocasiones, se puede tomar una biopsia y aclarar el diagnóstico.

La colonoscopia es un estudio instrumental, mediante una preparación de purga y lavados previos, con el colonoscopio, el cual permite, bajo anestesia y lubricante, y distensión moderada no dolorosa, con aire, ver todo el aparato digestivo inferior.

De esa manera se puede observar el origen del sangrado, tomar fotografías, reconocer tumoraciones y ulceraciones, diagnosticar formaciones diverticulares, su estado patológico, lo mismo que estenosis y un reconocimiento rápido de las tumoraciones benignas (divertículos) y malignas (cánceres), etc.

La causa más frecuente del sangrado por el ano es la hemorroidal pero también puede ser originado por fisuras, rectitis y lo más grave, por pólipos y/o tumores del recto y colon. Por esta razón debe efectuarse siempre un estudio endoscópico.

A veces, el sangrado en el tubo digestivo no se manifiesta por sangre roja en las heces, sino tiene color  negro  y es  pegajosa (melenas), por lo que requiere urgente consulta médica, aunque algunas comidas (calamares en su tinta, espinacas) o medicamentos (hierro, bismuto) pueden producirlas.

Las melenas son la evacuación rectal de material negro y fétido, el resultado de la degradación bacteriana de la hemoglobina de sangre estancada en la luz intestinal, indicativa de sangrado.

Otro tipo de tratamiento no quirúrgico para las hemorroides es el uso de fotocoagulación, criocirugía, radiofrecuencia o ligadura con banda elástica. Estas opciones generalmente están consideradas para las hemorroides de grado II y algunas de grado III.

Las hemorroides prolapsadas pueden estirarse hacia abajo hasta salirse del ano. Una hemorroide prolapsada puede volver a invaginarse dentro del recto por cuenta propia, o usted puede empujarla cuidadosamente de vuelta hacia adentro.

Si usted tiene una hemorroide puede sentir un abultamiento sensible al tacto en el borde del ano. También es posible que usted vea sangre en el papel higiénico o en el inodoro después de tener una evacuación intestinal.

Otro tratamiento  consiste en colocar una banda de caucho pequeña alrededor de la base de la hemorroide. Así se frena el flujo de sangre al área y la hemorroide se seca.

Las hemorroides internas también pueden deshacerse inyectándolas con una sustancia química

Se debe mantener una buena higiene anal y evitar rascar o frotar las hemorroides, para ayudar a prevenir las infecciones.

Las hemorroides asintomáticas no requieren tratamiento. Debe evitarse el empujar durante la defecación para disminuir al máximo el sangrado y el prolapso.

Los supositorios y los ungüentos rectales son de escaso valor en el tratamiento de hemorroides internas, solo tienen efectos de anestesia transitoria.

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